Seguros millonarios para proteger las obras de arte itinerantes.

Valcamti

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22/02/2017

Seguros millonarios para proteger las obras de arte itinerantes.

La garantía del Estado, que debe completarse con un seguro privado, es un mecanismo jurídico por el que existe un compromiso de indemnización en caso de que una obra de arte sufra cualquier incidente. Para traer obras de arte de especial relevancia a España para exposiciones itinerantes en museos, el Consejo de Ministros autoriza la…

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La garantía del Estado, que debe completarse con un seguro privado, es un mecanismo jurídico por el que existe un compromiso de indemnización en caso de que una obra de arte sufra cualquier incidente.

Para traer obras de arte de especial relevancia a España para exposiciones itinerantes en museos, el Consejo de Ministros autoriza la concesión de una garantía del Estado por valor de una cifra considerablemente alta que el Gobierno tendrá que abonar sólo si les pasa algo a estos lienzos.

“La celebración de exposiciones temporales es posible no sólo gracias a la adopción de las más altas medidas de seguridad que salvaguardan la integridad de la obra durante su manipulación, embalaje, transporte y exhibición, sino también a que al propietario se le asegura que será debidamente compensado si le sucede algo a su obra”,

Valoración de las obras expuestas

La garantía del Estado es un mecanismo jurídico por el cual el Estado español se compromete a indemnizar por la destrucción, pérdida, sustracción o daño de aquellas obras de relevante interés cultural que se cedan temporalmente para su exhibición pública en museos, bibliotecas o archivos de titularidad estatal y de competencia exclusiva del Ministerio de Cultura.

Las comunidades autónomas que tienen cedidas las competencias en materia de cultura pueden emitir su propia normativa, similar a la estatal, para proteger aquellas obras que se exhiban en centros que se encuentren bajo su tutela.

La Garantía del Estado es, por lo tanto, una especie de sistema de “seguro público”, que lo solicita la institución que va a albergar la exposición, aunque se formalice entre el propietario de la obra y el Estado.

Seguros privados

Sin embargo, esta fórmula jurídica se debe combinar con una póliza privada, ya que la garantía del Estado no alcanza todo el montante.

En este sentido, existe una franquicia para el primer tramo económico de un siniestro que debe afrontar una aseguradora; si se supera esta barrera, ya sería el momento en el que entre el Estado, aunque bien es cierto que desde que se implantara en España este mecanismo en 1988 nunca se ha producido un incidente de tal magnitud que obligara a conceder la indemnización.

“La franquicia que deben cubrir los seguros privados depende del valor total de las obras garantizadas por el Estado”, Por ejemplo, aquellas exposiciones con piezas tasadas en más de 15 millones de euros tienen una franquicia de poco más de 60.000 euros, mientras que en las más modestas, de hasta 1,5 millones de euros, es de 12.000 euros. Con esta fórmula se evita tener que activar toda la maquinaria burocrática por pequeños percances como, por ejemplo, un golpe en un marco.

Sin regulación específica

A pesar de la calidad de los museos españoles y de la obligatoriedad de todas las instituciones de tener suscritas pólizas tanto para sus colecciones permanente como las temporales, no existe una regulación específica del seguro de obras de arte en nuestro ordenamiento jurídico.

En la práctica son habituales una serie de cláusulas como las de liquidación del siniestro sin franquicia, la de fluctuación de divisas y valor acordado, la de descabalamiento de marcos y cristales, la de depreciación y demérito o la de opción de recompra por el museo,

Todo sea por seguir aumentando el número de visitantes en los museos españoles, que en 2016 llegó a casi los 10 millones de personas sólo en los siete más importantes del territorio español. Y es que ofrecer una mayor seguridad jurídica al mundo del arte también puede ser parte de la Marca España.

Los casos más sonados

  • Un tropiezo de 1,5 millones de euros En 2015, un niño taiwanés de 12 años tropezó en un museo de Taipei con la mala suerte de caer en el cuadro ‘Las flores’ del napolitano Paolo Porpora, de 350 años de antigüedad y valorado en 1,5 millones de dólares (unos 1,4 millones de euros). El resbalón provocó un agujero del tamaño de un puño en la parte inferior del lienzo y, al margen del disgusto del menor, el comisario de la exposición señaló que el seguro cubriría los gastos de restauración antes de devolver la obra a Italia.
  • A martillazos con ‘La Piedad’ Aunque afortunadamente no es habitual el daño intencionado de terceros en obras de arte, sí existen algunos casos, como los quince martillazos que recibió ‘La Piedad’ de Miguel Ángel en el año 1972 a cargo del geólogo australiano Laszlo Toth, que alegó un supuesto ataque de locura. Y como si de un guion de una película se tratase, el Museo de Arte Moderno de París sufrió en 2010 el robo de cinco pinturas cuyo valor ascendía a 478 millones, según Interpol.
  • 800.000 euros a la basura El desmontaje, el embalaje, la manipulación, el transporte, la exhibición y hasta la limpieza también pueden dañar las obras. Un ejemplo de este tipo de siniestro fue el daño causado por una limpiadora del Museo Bolzano de Milán, que tiró a la basura una instalación de los artistas Sara Goldschmied y Eleonora Chiari valorada en 800.000 euros. Pensó que la obra, que se llamaba ‘¿Dónde vamos a bailar esta noche?’ y que simulaba el estado de un salón tras una fiesta, eran unos desperdicios.

Fuente: Expansion.com